La nueva oleada de recortes en las grandes consultoras: qué significa realmente para el talento y el modelo de negocio

Cinco consultores en una sala acristalada analizan un “Plan de reestructuración 2026”, con un rombo en pantalla donde se leen Directivos, Empleados e IA; al fondo se observa una oficina con trabajadores y puestos vacíos.

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La nueva oleada de recortes en las grandes consultoras: qué significa realmente para el talento y el modelo de negocio

Las grandes consultoras globales han iniciado una nueva ronda de recortes en 2025, impulsada por una mezcla de menor demanda, presión de clientes por servicios más eficientes y la entrada masiva de herramientas de automatización basadas en inteligencia artificial. Aunque la industria sigue siendo rentable, el patrón es claro: el sector ha dejado atrás la era del “ejército de juniors” y entra en un momento de transformación profunda en su modelo operativo.

Lo que está ocurriendo no es un simple ajuste de costes, sino un rediseño de cómo se crea valor en consultoría. Para muchos analistas, este cambio se parece más al salto de la consultoría tradicional hacia un modelo híbrido: menos horas de PowerPoint, más automatización real. Y para los profesionales del sector, especialmente para quienes están empezando, se abre un escenario nuevo que redefine expectativas, habilidades y trayectorias.

Un sector que ya venía tensionado

La consultoría global entró en 2024 con señales evidentes de sobrecontratación. Durante los años de expansión pospandemia, muchas firmas ampliaron plantilla con rapidez ante una demanda que parecía imparable. Sin embargo, la combinación de picos de inflación, costes financieros elevados y presupuestos más contenidos en sus clientes desencadenó un frenazo que llevó a ajustes de personal en distintas regiones.

Estos movimientos ya se analizaban en los informes sobre el ajuste global de la consultoría, que apuntaban a una desconexión entre la estructura de costes de las firmas y las nuevas prioridades de los clientes. La presión por demostrar retorno de inversión en cada proyecto se volvió más intensa, y eso ha acelerado decisiones que, en otras circunstancias, habrían tardado años.

La oleada de recortes de 2025 confirma la tendencia: menos estructura tradicional y más foco en proyectos de impacto medible, con equipos pequeños y herramientas capaces de acelerar la entrega.

El impacto de la automatización y la IA en el día a día del consultor

Si bien la consultoría siempre se ha apoyado en herramientas analíticas, la irrupción de la inteligencia artificial generativa y de plataformas automatizadas marca una diferencia sustancial. Las firmas que han integrado IA en sus operaciones constatan que parte del trabajo habitual de los equipos junior —análisis preliminares, elaboración de informes, síntesis de documentos, investigación competitiva o modelización básica— puede resolverse ahora en minutos.

Este cambio ya se adelantaba en análisis previos como cómo la IA transforma el rol del consultor, donde se describía el desplazamiento desde tareas repetitivas hacia funciones de más alto valor, como el diseño estratégico, la interpretación avanzada de datos o la gestión del cambio.

Con la automatización creciendo, el valor del consultor pasa menos por producir contenido y más por pensar, contextualizar y tomar decisiones. Un informe sigue siendo importante, pero lo verdaderamente diferenciador es ofrecer claridad sobre qué debe hacer un cliente y cómo implementarlo.

¿Por qué las firmas están ajustando plantilla ahora?

Las razones detrás de los recortes de 2025 se pueden agrupar en tres grandes frentes:

  1. Menor demanda de proyectos “clásicos”. Los clientes están recortando proyectos de diagnóstico y ampliando los de ejecución, automatización y eficiencia. Es un cambio de foco directo.
  2. Adopción acelerada de IA interna. Herramientas basadas en automatización permiten entregar más rápido con menos personal. Esto no elimina puestos, pero sí reduce la necesidad de grandes cohortes de analistas.
  3. Mayor competencia de soluciones de producto. Muchas consultoras han comenzado a pivotar hacia servicios empaquetados y plataformas propias, dejando atrás el modelo puramente artesanal. Este movimiento se abordaba ya en los análisis sobre la transformación hacia modelos de producto.

El resultado es un sector que busca ser más ligero, más rápido y más centrado en soluciones escalables. Pero no sin consecuencias para su talento.

¿Qué significa todo esto para los juniors y perfiles intermedios?

El cambio de dinámica afecta especialmente a quienes tradicionalmente eran la base de la pirámide: los consultores más jóvenes. En muchos casos, sus tareas han sido las primeras en automatizarse. Las firmas reclutan menos, tardan más en promocionar y buscan perfiles con una combinación más amplia de capacidades.

Pero el mensaje no es negativo: el talento más joven que entra ahora lo hace en un entorno donde se valora mucho más la capacidad de resolver problemas complejos, trabajar con datos de forma fluida y utilizar herramientas de IA como aliados naturales de su trabajo diario. En términos prácticos: menos horas en hojas de cálculo y más foco en resultados.

Además, aparecen nuevas oportunidades para perfiles con conocimientos en automatización, análisis avanzado o implementación tecnológica. Las firmas que integran IA no solo buscan consultores tradicionales: también buscan ingenieros de datos, especialistas en modelos generativos, diseñadores de flujos automatizados y perfiles híbridos capaces de unir negocio y tecnología.

Los clientes también están cambiando: menos informes, más accionabilidad

Otro factor clave es que los propios clientes han modificado sus expectativas. Tras años de informes extensos y presentaciones de alto nivel, muchas empresas piden hoy un enfoque más pragmático: soluciones que puedan ponerse en marcha en semanas, no en meses. En algunos sectores, especialmente en manufactura, retail y servicios financieros, se busca directamente automatizar procesos, no solo estudiarlos.

Esto obliga a las consultoras a moverse hacia modelos más orientados a resultados: despliegue de herramientas digitales, implementación de software, cuadros de mando automatizados o plataformas de productividad inteligente. El valor ya no está en el documento final, sino en la capacidad de transformar operaciones en tiempo real.

¿Está la consultoría entrando en una nueva etapa?

Todo indica que sí. La consultoría está viviendo un momento de reconfiguración a gran escala, que combina ajustes financieros con cambios estructurales. El sector no desaparece, pero se transforma. El trabajo manual pierde peso frente al trabajo aumentado por IA. Y las firmas que consigan integrar esta capa de eficiencia sin perder profundidad analítica serán las que lideren la nueva ola.

Este reequilibrio tiene implicaciones directas para la formación, el tipo de talento que se incorpora, las metodologías de trabajo y la forma en la que se articulan los proyectos. La consultoría de 2025 no se parece mucho a la de 2015, y la de 2030 probablemente estará aún más centrada en automatización, datos y producto.

¿Qué pueden hacer los profesionales para adaptarse?

Para quienes ya están dentro del sector, o aspiran a entrar, la mejor estrategia es combinar habilidades clásicas de consultoría —pensamiento estructurado, comunicación clara, análisis estratégico— con competencias técnicas que permitan trabajar de la mano con IA y automatización.

Algunas líneas claras de adaptación:

  • Aprender a trabajar con IA como extensión natural del trabajo diario. Desde copilotos de análisis hasta generación inicial de documentos.
  • Dominar herramientas de datos y analítica avanzada. Ya no es un extra: es una base.
  • Orientarse a ejecución, no solo a diagnóstico. El mercado premia hacer, no solo recomendar.
  • Adoptar un enfoque más cercano al producto. Muchas consultoras están empaquetando soluciones, no solo servicios.

Para quienes sepan moverse en este nuevo entorno, la consultoría seguirá siendo un sector atractivo, con impacto global y oportunidades transversales.

Un sector que se redefine, pero no se detiene

La nueva oleada de recortes no es una señal de crisis estructural, sino un síntoma del cambio de modelo. La consultoría sigue siendo un motor clave en la economía del conocimiento, pero avanza hacia un equilibrio donde la tecnología ocupa un lugar central. La próxima década será la de las consultoras más pequeñas, más técnicas y más centradas en resultados medibles, frente a estructuras masivas construidas sobre horas de trabajo manual.

Para los profesionales, el reto es adaptarse. Para los clientes, exigir más valor y menos burocracia. Para las firmas, rediseñar cómo generan impacto. La industria está moviéndose con rapidez, y 2025 parece ser el primer año en el que esta transformación se hace visible a gran escala.

FAQs

¿Por qué están recortando personal las grandes consultoras?

Por una combinación de menor demanda en proyectos tradicionales, adopción acelerada de IA y presión de clientes por eficiencia y retorno de inversión más claro.

¿Es culpa de la inteligencia artificial?

No exclusivamente. La IA acelera la transición, pero el origen está en cambios en el mercado, expectativas de clientes y necesidad de optimizar estructuras.

¿Qué perfiles son los más afectados?

Principalmente perfiles junior y tareas repetitivas que ahora pueden automatizarse. Los perfiles intermedios también sienten presión, pero se abren nuevas oportunidades en roles híbridos y técnicos.

¿Qué habilidades serán más importantes en esta nueva etapa?

Análisis avanzado, trabajo con datos, uso fluido de herramientas de IA y capacidad de ejecutar soluciones, no solo diagnosticarlas.

¿La consultoría está en crisis?

No. Está en transición hacia modelos más ágiles, automatizados y orientados a resultados. Las firmas que se adapten liderarán la nueva etapa del sector.

Imagen de David Martín Lorente

David Martín Lorente

Periodista madrileño de 36 años, especializado en el análisis de la tecnología, el emprendimiento y los negocios. Con una larga trayectoria en el ámbito tecnológico, David se especializa en desgranar las tendencias de mercado, los movimientos empresariales y cómo la innovación digital y tecnológica redefine el futuro de la economía, los negocios y el mundo que nos rodea. Su objetivo principal es transformar la complejidad del ecosistema tecnológico y empresarial en información clara y útil, buscando que la audiencia comprenda este mundo en constante cambio para su crecimiento tanto personal como profesional.

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