Poco importa qué tipo de negocio dirijas, a qué te dediques o que servicios y productos ofrezcas: un apretón de manos ya no es suficiente. En cambio, tener un acuerdo por escrito, sea un contrato o un precontrato, es crucial para gestionar bien tu empresa.
Tristemente, no siempre las cosas van bien, por mucho que pongas lo mejor de tu parte. A veces hay problemas, gente que no cumple con sus promesas, etc… En ese caso, los contratos son la herramienta más eficaz para prevenir disputas o decepciones. Te damos cinco razones.
Los contratos te protegen a ti y a tus clientes
Una de las más sólidas bases de un negocio es tener un contrato válido. Los contratos son protecciones para las dos partes en un acuerdo de negocio. Si tu cliente y tú estáis de acuerdo en las condiciones del contrato y firmáis, estás tomando un paso esencial para evitar cualquier desacuerdo potencial.
Evitan malentendidos
Solo para que no ocurra el clásico caso de ‘es que yo pensaba que…’, ‘creía que te referías a…’, ya merecen la pena. Cuando llegues a un acuerdo, conviene dejarlo por escrito. El contrato asegura que las dos partes entienden cuales son las expectativas.
Especifican cuales son los derechos del cliente y cuales los tuyos
Un ejemplo muy concreto: cuando tomas una foto, posees los derechos para vender copias de esa imagen o de usarla como imagen publicitaria. Es fundamental que tu cliente lo sepa. Debe quedar claro en un contrato qué derechos tienes de esa foto, si ofrecerás una compensación a tu cliente, de quién es el copyright, etc…
Estipulan el proceso de pago
Si no quieres correr el riesgo de no recibir el pago después de todo el tiempo y dinero invertido, más vale empezar con un contrato. Deberá especificar cómo y cuando se realizará el pago y qué ocurre si no se produce.
Los contratos son coercitivos legalmente
Una vez que el contrato ha sido firmado, tanto tú como tu cliente estáis obligados a cumplir los términos que habéis acordado. Si una de las dos partes viola ese contrato, podrá quedar sujeto a acciones legales.
Eso implica que el contrato es tu red de seguridad si algún imprevisto ocurre. Es el trozo de papel que podrás mostrar si tienes que recurrir a los tribunales para demostrar que llegaste a un acuerdo pero no está siendo respetado, de modo que debes ser indemnizado.