El perverso ‘efecto red’ que nos mantiene encerrados en las redes sociales

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Leyendo la web británica Wired, hemos dado con un interesante artículo que se pregunta por qué es más fácil cambiar de país que de red social. Lo escribe Cory Doctorow, periodista, activista y autor de ciencia ficción, que reflexiona sobre la cuestión con humor y lucidez. De su artículo, hay varios aspectos que nos han llamado particularmente la atención.

Se fija por ejemplo en el caso de Facebook, una de las mayores redes sociales: “la razón por la que no puedes hablar con usuarios de Facebook si no tienes una cuenta de Facebook no es que sea técnicamente imposible: es que Facebook lo prohíbe. Es más, Facebook (y sus grandes rivales tecnológicos) tienen la ley de su parte: la otrora común práctica de hacer nuevos productos que funcionen con los ya existentes (como la tinta de impresión de un tercero, o un programa de Mac que puede leer archivos de Microsoft Office, o un emulador con el que se puede jugar a viejos videojuegos) ha sido llevada al borde de la extinción por las grandes compañías tecnológicas. Estaban de acuerdo con ese tipo de ‘compatibilidad competitiva’ cuando les beneficiaba, pero ahora que dominan el mundo digital, ha llegado la hora de que muera”.

Para Cory Doctorow, los proyectos de ley del Reino Unido y de la Unión Europea no son suficientes, puesto que si obligan a las grandes compañías a abrir un conducto específico para sus competidores, pueden responder trasladando todos los datos interesantes a otro conducto.

De todos modos, según Doctorow, “las grandes compañías (con la excepción de Twitter) se han opuesto a eso. Si no tenemos un veto respecto a quién se conecta a nuestros servicios y cómo, dicen, ¿cómo protegeremos la privacidad de nuestros usuarios? No lo harán. Y no lo hacen. Las reglas que determinan cuando alguien está abusando de nuestra privacidad derivan de deliberaciones democráticas, de la ley y de las regulaciones. Cómo pueden o no pueden ser usados tus datos es algo muy importante como para dejarlo al capricho de los ejecutivos tecnológicos”.

Ni que decir tiene que nos parecen muy sensatas y muy sabias sus palabras. Volviendo con el caso de Facebook, que usa como ejemplo paradigmático, escribe: “2,6 billones de personas están encerradas en el jardín con muros de Facebook y eso implica que muy probablemente te sometas a ser encerrado con ellos. Es el efecto de la red. Una vez estás dentro, puede que lo odies, pero aun así te quedas porque no quieres abandonar a tus amigos”.

Una brillante metáfora la del jardín con muros. Lo más perverso de todo es que puedes irte, la puerta está abierta, y aun así muchos no nos vamos.

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