El presidente Joe Biden ha firmado una orden ejecutiva cuyo propósito es tomar medidas contra las grandes compañías tecnológicas para promover la competición. Es un paso más en un deseo expresado en numerosas ocasiones por el nuevo presidente de Estados Unidos de promover un mayor escrutinio de las grandes tecnológicas, a las que su administración acusa de “socavar la competencia”
Según declaró el presidente, “el capitalismo sin competencia no es capitalismo. Es explotación”. La orden incluye setenta y dos acciones y recomendaciones que implican a diez agencias. Sugiere que ha surgido problemas porque grandes compañías tecnológicas están recopilando excesiva información personal, comprando a potenciales competidores y compitiendo de manera injusta con pequeños negocios.
El caso de Amazon
Este anuncio coincide en el tiempo con el que afecta a Amazon, que podría sufrir una fragmentación como parte de la lucha antimonopolio del Congreso. El primer punto de la investigación del Congreso se centra en la explotación de los datos que Amazon recopila de los vendedores. El año pasado, el Wall Street Journal publicó un artículo en el que aseguró que Amazon empleó datos de esos vendedores para desarrollar productos competidores con su propia marca, con los ‘sneakers’ de la marca Allbirds como ejemplo paradigmático.
Amazon usa también esos datos para asegurarse de que sus marcas están siempre en un lugar privilegiado, al etiquetarlas como ‘super ventas’. Por ejemplo, si un consumidor busca papel higiénico, le saldría como primer resultado el fabricado por Amazon, por encima de otras marcas que no pagan por aparecer en los listados. De ahí la creciente vigilancia de la nueva administración.
Las recomendaciones de la nueva orden incluyen los siguientes puntos:
-mayor escrutinio de las fusiones en el sector tecnológico.
-Nuevas reglas sobre la recolección de datos marcadas por la Federal Trade Commission (FTC).
-Eliminar métodos injustos de competencia en los mercados de internet.
La orden también vigilará otros sectores y anima a otras agencias gubernamentales a tomar medidas para mejorar la competitividad en sectores como el agrícola, los viajes o la salud. Uno de los frutos de estas medidas, por ejemplo, sería que los usuarios pudieran terminar un contrato con un proveedor de internet antes de lo previsto sin tener que pagar ningún recargo. También se pretende que sea más sencillo lograr reembolsos de las compañías aéreas o facilitar la compra de audífonos.
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