Las naves especiales que se aventuran más allá de la Luna dependen de la comunicación con las estaciones de la Tierra para saber dónde están y hacia donde van. El Deep Space Atomic Clock de la NASA está tratando de dar más autonomía a esos exploradores espaciales de larga distancia cuando naveguen. Según una nueva investigación publicada por la revista Nature, la misión ha logrado progresos a la hora de mejorar la habilidad de los relojes atómicos espaciales para medir el tiempo de manera consistente durante largos periodos.
Conocida como estabilidad, esta característica también tiene un impacto en los satélites GPS que ayudan a quienes, en lugar de en el espacio, estamos en el planeta Tierra. De modo que esta investigación de la NASA también puede ser muy útil para la nueva generación de naves espaciales guiadas por GPS.
Para calcular la trayectoria de una nave espacial distante, los ingenieros envían señales de la nave a la Tierra y luego de la Tierra a la nave. Usan relojes atómicos del tamaño de una nevera para determinar el tiempo de esas señales, lo cual es esencial para medir de manera precisa la posición de una nave espacial. Pero para los robots de Marte o de destinos más alejados, esperar a que llegue la señal puede significar que pasen varios minutos o incluso horas, lo cual empieza a ser cada vez menos eficaz cuanto mayor sea la distancia.
Si esa nave espacial está equipada con un reloj atómico, puede calcular su propia posición y dirección, pero el reloj tendría que ser muy fiable. Los satélites GPS incluyen relojes atómicos para ayudarnos a llegar a nuestro destino en la Tierra, pero esos relojes necesitan ser actualizados varias veces al día para mantener el nivel deseado de estabilidad. Por eso las misiones espaciales que se aventurasen en el espacio profundo requerirían de relojes espaciales más estables.
Nuevo récord de la NASA
Gestionado por el Laboratorio de Jet Propulsion de la Nasa, en Carolina del Sur, el Deep Space Atomic Clock ha estado en funcionamiento desde junio del 2019 a bordo de la nave espacial Orbital Test Bed. El nuevo estudio informa que el equipo de la misión ha logrado un nuevo récord de estabilidad espacial de un reloj atómico a largo plazo, alcanzando una estabilidad diez veces mayor que la que permiten los relojes atómicos espaciales actuales, incluidos los de los satélites GPS.