Si trabajas las habituales 40 horas semanales en la oficina -o en casa frente a un escritorio, poco importa-, incluso más horas en las épocas de más trabajo, es posible que te quede poco tiempo extra para hacer ejercicio. Máxime si tienes responsabilidades familiares o si debes sacar a pasear al perro.
Como ejercicio, de todos modos, hay que hacer, tienes dos opciones esenciales: aprovechar las horas de trabajo y hacer una pequeña pausa para ejercitarse o acudir al gimnasio en tus horas libres. En este segundo caso, o te levantas a las cinco de la mañana para que te dé tiempo a ir al gimnasio y darte una ducha antes de ponerte a trabajar, o te quedas en el gimnasio hasta tarde, tras la jornada laboral. Te ahorras madrugar, sí, pero olvídate de acostarte pronto y, además, es posible que estés cansado tras un largo y duro día de trabajo.
Según la web Fitness.gov, solo uno de cada tres adultos hace la cantidad de actividad física recomendada cada semana y el 28% de la población mayor de seis años es físicamente inactiva.
Con eso en mente, quizá sea interesante que las empresas creen rutinas de ejercicio en la oficina o, a falta de esas medidas, que los empleados dediquen unos minutos a ejercitarse sin necesidad de salir de su despacho o cubículo.
¿Cuáles son los beneficios del ejercicio frente al escritorio?
Pasar muchas horas sentado puede tener numerosas consecuencias negativas. La falta de actividad no solo afecta a tu salud. También tiene un impacto directo en tu rendimiento y en tu compromiso con el trabajo. Estos son algunos de los datos que arrojan los más recientes estudios sobre la materia:
-El 60% de los empleados aseguran que su capacidad de gestión, su rendimiento mental y su habilidad para cumplir los plazos mejoró tras días de ejercicios.
-El 27% de los empleados indicaron mayor capacidad para lidiar con el estrés de manera calmada tras haber realizado ejercicio.
-El 41% de los empleados indicaron estar más motivados tras haber realizado ejercicio.
Además de esos aspectos saludables, el mayor beneficio que el ejercicio tiene en tu trabajo es que mejora tu productividad al permitir que te tomes varias pausas regulares y aclares tu mente.
Sabiendo eso, puedes animar a tus empleados a que una sesión de ejercicio a mitad del día se convierta en un hábito de toda la oficina.