Aunque ya le dedicamos un artículo a los errores más comunes entre emprendedores primerizos, esta vez hemos querido abordar tan importante cuestión desde otro prisma. Se trata de recopilar aquí, no tanto los errores, sino los cinco consejos principales para quien piense fundar su propio negocio o acabe de iniciar una aventura empresarial.
1: Gestionar el negocio es siempre la prioridad.
Por supuesto que querrás dedicar mucho tiempo a desarrollar un software, crear la mejor hamburguesa doble con queso o hacer vasijas artesanales, pero esa no será tu ocupación. Llevar un negocio implica también atender las redes sociales, interactuar con los clientes, llevar la contabilidad, tener al día el pago a proveedores y empleados… En fin, antes que programador, cocinero o artesano, eres emprendedor.
2: Lo esencial es ayudar a los demás, no lograr beneficios.
Claro que no quieres tener pérdidas, pues de lo contrario no podrías seguir con tu negocio, pero el foco debe estar en ayudar a los clientes a resolver sus necesidades o a mejorar sus vidas. Si te centras en ellos, a la larga acabarás por tener más clientes y eso, naturalmente, traerá también beneficios.
3 : Gestionar bien el flujo de dinero.
Este punto es clave. Si continuamente estás gastando más de lo que ingresas, difícilmente seguirá en marcha tu negocio, aunque solo sea porque terminarás por no poder atender pagos que no pueden esperar. Para lograr eso, nada mejor que crear un presupuesto con el que justificar cada gasto.
4 : Las estadísticas están en tu contra, pero eso no es necesariamente un problema.
Puesto que la mayoría de negocios fracasan, la estadística parece indicar que las probabilidades no están a tu favor. Se trata entonces de trabajar para disminuir ese porcentaje de fracaso.
Para conseguirlo, hay varios consejos especialmente valiosos. Uno es mantener tu trabajo actual tanto tiempo como puedas. Así tendrás un dinero de emergencia y podrás ir ganando terreno con tu negocio sin arriesgar apenas.
Una vez estés listo, es fundamental contratar al equipo adecuado y seguir desarrollando constantemente tus habilidades.
Y sí, si ocurre que, a pesar de todo, tu negocio fracasa, no es el fin del mundo: piensa en la experiencia que has ganado, en esas habilidades que has desarrollado y en el aprendizaje que has obtenido para volver a empezar con más fuerza.
5 : Es una tarea solitaria.
Cuando uno pasa de ser empleado a ser propietario de un negocio, lo primero que nota es la pérdida de ese sentimiento de pertenencia, de comunidad, que se genera en la mayor parte de empresas. A partir de ahora todas las decisiones las tomas tú y la responsabilidad es tuya.
Si creas una empresa con otra persona o tienes un socio, estupendo. Si no es así, lo ideal es contar con una sólida red de apoyo: tu pareja, tus amigos, tu equipo de fútbol, tu terapeuta… Quien sea, pero seguramente los necesites alguna que otra vez para que te aconsejen o, simplemente, para desahogarte.