Una rutina es la costumbre de hacer algo de una forma determinada, regular y periódica. A pesar de que en ocasiones se le atribuye una connotación negativa a lo rutinario, los humanos desean inconscientemente ese círculo de confort, pues la parte primitiva de su cerebro requiere hábitos para sentir seguridad y estabilidad.
Afortunadamente, hay una serie de actividades que pueden evitar o reducir las afectaciones psicológicas provocadas por los cambios de rutina más severos, como pueden ser una mudanza, un cambio profesional, el regreso de vacaciones o tener el primer hijo. Estas son algunas de las más eficaces según los expertos de Blog del descanso.
Meditar para reducir el estrés
La meditación es una de las actividades más efectivas para eliminar el estrés y conseguir mayor paz interior. Entre las ventajas que tiene es que se puede practicar en casi cualquier lugar y momento, ya que no precisa de ningún material en particular.
Relativizar la situación
Otra de las acciones que ayudan a combatir el estrés es la de relativizar algunas situaciones y, en particular, los problemas. No se trata de ignorarlos, sino cambiar el foco de visión sobre ellos y como afectan al día a día.
Sustituir antiguas rutinas por nuevas
Una de las posibilidades es que el estrés se produzca por los cambios sufridos y la consecuente alteración de la rutina mantenida de forma prolongada en el tiempo. Para combatir este problema la opción más aconsejable es sustituir lo antes posible la rutina que ya no es útil por otra mejor adaptada a la nueva situación.
Planificar el descanso
Según los expertos en sueño del portal blogdeldescanso.com, “también conviene establecer lo antes posible una serie de rutinas sobre la hora de cenar, irse a la cama y levantarse, evitando la irregularidad que suele acompañar las épocas de cambio o la flexibilidad asociada a los períodos de vacaciones”.
Organizar el tiempo
Estrechamente relacionada con el descanso también está la organización del resto del tiempo. Uno de los aspectos importantes es no sobrecargar la agenda con un exceso de actividades y seleccionar aquellas que son más importantes, llegando a delegar en otras personas en caso de ser necesario.
Practicar deporte de forma regular
Una de las actividades más útiles y reconocidas para reducir las afectaciones provocadas por el estrés es practicar ejercicio. La recomendación habitual es realizar dos horas y media de actividad semanal, ya sea correr, montar en bicicleta o salir a andar.
Alimentación saludable
El tipo de alimentación puede afectar directamente al estado de ánimo. Si se opta por la ingesta de alimentos ricos en calorías, azúcares y grasas saturadas es posible que se incrementen los períodos de estrés. En cambio, ingerir alimentos como frutos secos, aguacate, espinacas o cítricos facilitará la reducción de este tipo de situaciones.