La realidad virtual quizá no se haya convertido en la revolución en la industria del entrenamiento que muchos predijeron, pero en cambio está encontrando cada vez más usos en otros muchos sectores y ámbitos. Si hace unos días os informamos de su uso en las resonancias magnéticas , la web de la BBC le ha dedicado un interesante artículo a otro empleo de la realidad virtual que parece tener mucho futuro: las formaciones en el mundo laboral.
El artículo en cuestión se centra en el uso de realidad virtual entre los veteranos de las fuerzas armadas, para que su integración en la vida civil sea lo más llevadera posible. Sin embargo, también se emplea para que busquen empleo, lo que nos lleva directamente al quid de la cuestión: su proliferación en empresas para contratar y formar a los nuevos empleados.
Por lo visto, además de para el reclutamiento, estos cascos se han revelado como particularmente útiles a la hora de entrenar a los recién llegados a la empresa en mecánicos complejos o incluso en iniciativas de bienestar. Según los expertos, estas iniciativas serán clave para que el mercado de la realidad virtual alcance los 57,6 billones de dólares en el 2027, una enorme subida respecto a los 3,1 billones en el 2019.
El artículo cuenta con la opinión de Tom Symonds, director ejecutivo de formación en línea de la plataforma Immerse, que considera que el uso de realidad virtual posee numerosos beneficios para las compañías, como darles la habilidad de realizar sesiones de formación o complejas evaluaciones de empleados alrededor del mundo, sin la necesidad de viajar para que esas sesiones sean en persona.
Además, parece que la realidad virtual es también muy indicada para mantener interesados a esos empleados, explica Symonds: “en general, la manera más aceptada de desarrollar el talento en una organización es a través de algún tipo de experiencia de formación en una clase con algún tipo de presentación en PowerPoint. Creo que hay una creciente conciencia de que esa vieja mezcla puede ser realzada con nueva tecnología”.
Symonds pone el ejemplo de Shell, que recurre a la realidad virtual para formar a empleados que se encuentran en diversas partes del mundo: “vemos la realidad virtual como otro método de instrucción que aporta a los equipos un lugar seguro en el que practicar habilidades”.