A poco que uno se haya informado, ya tendrá una cierta idea de qué dietas son saludables y cuales no lo son tanto. Otra cosa es que, con el ajetreo diario, cueste seguir esos planes o que las buenas intenciones en ocasiones queden en un segundo lugar ante la falta de tiempo, ganas o planificación.
La pregunta es entonces la siguiente: ¿qué debería comer yo, profesional muy ocupado, para mantener una dieta sana a pesar de pasar muchas horas en la oficina? Para responder a esa pregunta, he aquí un plan para un día completo, desde el desayuno hasta la cena.
Desayuno
Para optimizar tu metabolismo, deberías comer el desayuno antes de las 9. Salir con prisas de casa con solo un café es una forma de empezar mal el día. Las mejores opciones de desayuno que sean rápidas de preparar incluyen avena, muesli, yogurt, fruta, huevo o alubias. Si tienes que comprar algo de camino al trabajo, un café con una tostada de pan integral no están mal desde un punto de vista nutricional.
Media mañana:
Si has tomado un buen desayuno, deberías tener algo de hambre unas horas después. Eso demuestra que tu cuerpo está gastando la energía de manera eficiente. Los snacks adecuados son el yogurt, la fruta y las galletas integrables con poca grasa. Una copa de té verde también es ideal.
Comida:
Durante la comida es cuando algunas opciones empiezan a no ser tan buenas. Si no has comido lo suficiente durante la mañana, entonces empezarás a notar que necesitas azúcar. Para gestionar ese antojo, asegúrate de que tu comida incluye una buena cantidad de proteínas y vegetales. Bocadillos de jamón y queso, ensaladas de atún o sopas vegetales son opciones ligeras pero no contienen la mayor parte de lo que se requiere para que estés lleno. Es mejor que pruebes ensaladas de atún, salmón o pollo junto con judías o pan integral, o pasta con ensalada.
Merienda
Si has comido de manera equilibrada, deberías sentirte lleno hasta la mitad de la tarde, pero está bien que comas algo antes de que te entre un hambre enorme al final de la tarde. Snacks a base de nueces o chocolate caliente con poca grasa son opciones adecuadas.
Cena:
Cenar tarde es uno de los errores más comunes, pero a veces es inevitable, sobre todo si se alarga la jornada laboral o tenemos una reunión a última hora. En ese caso, mejor que la cena sea ligera, más cuanto más tardía sea la cena: recomendamos sopa o ensalada.
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