Hay algo en lo que seguramente estemos de acuerdo: a un emprendedor se le reconoce pronto. No piensa como un asalariado medio, ve el mundo de otro modo y actúa en consecuencia
Sin embargo, puede ocurrir que seas un emprendedor pero no te hayas dado cuenta o que te preguntes si realmente lo eres o no. Para ayudarte a determinarlo, he aquí una serie de señales que delatan a la persona emprendedora.
- Vienes de una familia cuyos miembros, sencillamente, no podían trabajar para otros. Tus padres trabajaban para sí mismos. Aunque eso no es siempre así para todo emprendedor, muchos tienen antecedentes familiares o uno de sus dos padres era empleado por cuenta propia.
- No te gusta el status quo. Siempre te estás cuestionando por qué la gente hace las cosas que hace. Tratas de hacer las cosas mejor y estás dispuesto a actuar en consecuencia.
- Tienes confianza en ti mismo. ¿Alguna vez has conocido a un emprendedor que fuese pesimista o que se compadeciese de sí mismo? Al fin y al cabo, si tú no tienes confianza, ¿cómo van los demás a creer en ti? La mayoría de emprendedores son muy optimistas respecto a lo que les rodea.
- Eres apasionado. Habrá ocasiones en las que dediques mucho tiempo a algo y no te reportará nada de dinero. Es tu pasión la que te hará seguir adelante.
- No te contentas con un no como respuesta. Un emprendedor nunca se rinde.
- Tienes la habilidad de crear inusuales colaboraciones de la nada gracias a tu facilidad para conectar puntos. La gente tiende a girar en torno a ti porque eres agradable. Muchas veces eso se debe a tu pasión.
- Pasas más tiempo con tu cofundador o socio que con tu pareja.
- Dejaste la Universidad como Bill Gates, Steve Jobs o Mark Zuckerberg.
- Tienes una definición diferente de en qué consiste la seguridad laboral. Te das cuenta de que tu trabajo está seguro mientras tú tengas el control, por oposición a confiar en un jefe que puede arruinar tu carrera por un ligero error.
- La mayoría de tu vestuario consiste en camisetas con el logo y/o el nombre de tu compañía.
- Tienes una naturaleza competitiva y estás dispuesto a perder. Siempre sabes que puedes hacer algo mejor.
- Tu idea de vacaciones es un día de trabajo sin ninguna interferencia para que puedas centrarte en lo que realmente necesitas hacer.