Hace un tiempo publicamos un artículo titulado Maneras De Centrarse En El Trabajo en el que te ofrecimos cuatro eficaces maneras de no perder la concentración durante la jornada laboral. En vista de la buena acogida del artículo en cuestión, que ya es uno de los más leído de Emprender & Más, hemos decidido ampliar la cuestión con esta segunda parte en la que hemos seleccionado cuatro consejos que nos parecen especialmente valiosos para que te centres en las tareas.
Evalúa tu propia productividad
Aunque es muy tentador buscar responsabilidades en los demás o echarle la culpa al jefe, conviene pararse un momento y evaluar nuestra productividad. ¿Nuestro estado mental y nuestro grado de compromiso es el adecuado para el trabajo que debemos realizar?
Se habla de ‘flujo’ para un estado mental en el que nos sentimos ben para ejecutar las tareas y para obtener nuestro mejor rendimiento. Fue descubierto por investigadores de la University of Chicago y se puede mejorar fortaleciendo nuestra habilidad para concentrarnos. Si quieres llegar a ese ‘flujo’, trata de entusiasmarte con la tarea y centra toda tu energía en trabajar en esa única cosa.
Planea el día
Cada día, antes de empezar a trabajar en tus tareas, escribe las tres cosas más importantes que debes conseguir al final del día. Encuentra un método para planear que te funcione, sea priorizar entre tus listas de tareas, trazar un plan para cada hora o cualquier otra manera de planear. ¡Ah!, y no olvides planificar también tus pausas.
Crea un plan para cada hora
Esto lo hemos mencionado en el punto anterior pero es lo suficientemente importante como para que merezca ser desarrollado. Si planeas las tareas del día hora a hora, sabes exactamente lo que tienes que tener hecho al final del día, estableces expectativas reales, sabes qué hacer tras terminar una tarea y puedes priorizarlas según la energía que cada una requiere.
Escribe todas tus ideas
Mientras trabajamos en una tarea, es habitual que se nos ocurran ideas. De hecho, cuanto menos nos gusta una tarea, más probable es que se nos ocurran otras muchas cosas que hacer y eso nos acaba distrayendo. Para evitar eso, no es preciso que renuncies a tus ideas: escríbelas y ahí seguirán cuando llegue el momento en el que puedas desarrollarlas, cosa que no ocurrirá hasta que hayas terminado esa dichosa tarea que tienes entre manos.