“Mindfulness” Meditación frente al escritorio

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Si alguna vez has llegado al punto de querer echarte sobre tu escritorio de puro agotamiento, mejor que recargues tus baterías con una sesión de mindfulness en tu rutina diaria de trabajo.  Es importante la dieta y también puedes hacer ejercicios frente a tu escrito, pero esa trinidad se completa con meditación. Esta es la guía en la que te ayudamos a realizarla.

Dado que pasamos muchas horas sentados frente a nuestro escritorio, en salas de conferencias o en los despachos de nuestros colegas, tener una rutina que nos ayude a refrescar la atención en el trabajo, aunque sea corta, es beneficioso. Puedes incorporar una breve práctica de mindfulness a tu día a día con la denominada como ‘meditación de la silla de oficina’.

Si trabajas en una oficina abierta, tendrás que ser algo más creativo para encontrar un lugar tranquilo en el que practicar. Hay gente que, para llevar a cabo la meditación, se levanta de su silla y busca una sala de conferencia vacía, o directamente salen del edificio para sentarse en su coche como parte de su pausa para comer.

Así que, aunque se llame ‘meditación de la silla de oficina’, no hay que tomarse el nombre literalmente. Esta meditación se puede realizar en cualquier parte siempre y cuando puedas sentarte tranquilamente y practicar: poco importa que sea una sala para el personal, el banco de un parque o, si te lo propones, el asiento de un avión.

Y ahora sí, tras esta introducción que, esperamos, te haya seducido, vamos con la ‘meditación de la silla de oficina’.

Guía para meditar:

  1. Empieza por prestar atención a las sensaciones de tu respiración.
  2. Cuando estés listo, dirige la atención a la suela de tus pies, abriendo tu mente a cualquier sensación que notes ahí.
  3. Quizá notes presión en las suelas de tus pies puesto que el peso de tus piernas descansa en ellas. Quizá las notes calientes o frías.
  4. Simplemente trata de darte cuenta. No necesitas juzgar nada ni adentrarte en un pensamiento discursivo. Si tu mente se despista o deambula, redirige tu atención, de manera firme pero cuidadosa.
  5. Dirige tu atención a la parte superior de tus pies, tus tobillos, la parte inferior de tus piernas, tus rodillas, etcétera.
  6. Gradualmente, realiza una suerte de escáner de tu cuerpo, notando las sensaciones, o el malestar, o las zonas de tu cuerpo en las que no notes sensaciones. No necesitas buscar esas sensaciones: solo sigue escaneando tu cuerpo, tomándote tu tiempo.
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