El regreso a las oficinas tras un año y medio de pandemia está suponiendo para muchas empresas la reinvención de sus espacios de trabajo con el objetivo de adaptarse a las nuevas necesidades de sus plantillas: entornos flexibles, que tengan en cuenta su bienestar y, sobre todo, que prioricen la eficiencia energética y el cuidado del medio ambiente.
Con el objetivo de contribuir a este proceso, los expertos de Sto, multinacional alemana especializada en la elaboración de elementos y soluciones constructivas para la edificación y la rehabilitación sostenible, exponen algunas de las principales características de estos nuevos espacios de trabajo:
Apuestan por el confort térmico y la reducción de la demanda de energía
La oficina sostenible debe priorizar el ahorro energético, evitando la pérdida o ganancia de temperatura en área de trabajo. Más allá de una cuestión de eficiencia, el confort térmico es uno de los factores que más influye en el bienestar del trabajador y en su productividad, lo que obliga a incluir todos los elementos necesarios que lo favorezcan, siendo los más importantes contar con un buen sistema de aislamiento térmico e instalar unas carpinterías de altas prestaciones.
Tienen en cuenta la contaminación acústica de la oficina
Un entorno ruidoso entorpece la concentración de la plantilla, pudiendo producir, incluso, problemas de estrés, dolores de cabeza y fatiga. Por ello, además de invertir en soluciones de aislamiento acústico, es fundamental apostar también por la aplicación de sistemas de acondicionamiento acústico. Gracias a la instalación de elementos fonoabsorbentes se controlará la reverberación del sonido y se evitará la generación de sonidos molestos.
Invierten en equipos ecoeficientes
Es posible lograr una oficina que contribuya efectivamente a la sostenibilidad con tecnologías innovadoras que van un paso más allá de la simple digitalización. Lo más recomendable en este sentido será realizar una transición a equipos eficientes y, si es posible, multifunción.
Promueven el uso de las “3R”: reciclan, reutilizan y reducen
En este caso, el objetivo debe dirigirse a tratar de minimizar el consumo de productos que, al final de su vida útil, se convierten directamente en desperdicios (evitar el uso de bolsas plásticas, minimizar el gasto de papel, utilizar envases retornables…), no generar desechos innecesarios y aprovechar los recursos al máximo, o promover en el entorno de trabajo la importancia de seleccionar y separar adecuadamente los desechos generados.