Septiembre, junto a enero, es el mejor mes del año para llevar un orden alimenticio más riguroso. Máxime si eres de los que han tenido que volver a la oficina, claro que también es aconsejable una dieta sana si trabajas desde casa, incluso puede que más, pues no necesitas gastar calorías para desplazarte. Con eso en mente, DietFlash nos ofrece algunas claves para la alimentación de septiembre en adelante.
Planificar comidas
No hace falta emprender medidas demasiado drásticas ni seguir una dieta específica para empezar a comer mejor. Llevar una alimentación saludable es simplemente una cuestión de orden y de equilibrar ciertos factores. Uno muy importante es planificar las comidas, respetando los horarios y las cantidades. Si se opta por la improvisación, es mucho más fácil acabar comiendo lo primero que se encuentre en casa, encargar comida preparada, saltarse almuerzos y luego darse atracones cuando se tiene mucha hambre. Es decir, todo lo que hay que evitar. Si en cambio uno define unas horas, unas raciones y unas cantidades, será mucho más fácil comer de forma sana y equilibrada. Lo más aconsejable: cinco comidas al día, tres principales y dos tentempiés… y comer despacio, sin prisas.
Cocinar en casa
Una vez planificadas las comidas, cosa que se puede hacer de forma diaria o semanal, será hora de ponernos en los fogones. Si se cocina en casa siempre será más fácil alimentarse de forma más equilibrada que si se come fuera o se encarga, porque se tendrá el control. Se puede decidir los ingredientes que se utilizan, el proceso de cocción, etc. Y naturalmente, evitar las frituras, y centrarse en cocciones al vapor, al horno y a la plancha, que siempre serán mucho más saludables.
Priorizar algunos alimentos
El secreto de una buena dieta es combinar tres factores: variedad, equilibrio y moderación. En realidad, no hay alimentos buenos o malos que sean malos per se, sino dietas buenas o malas. No hay que sentirse culpable por consumir los alimentos que más gustan, siempre y cuando se haga con moderación y se combine con otros para obtener una dieta equilibrada.
Aun así, los hidratos de carbono resultan fundamentales. Preferiblemente los integrales. Bien es cierto que en las primeras fases de la dieta normoproteica se reduce su consumo a un mínimo, pero en las fases más avanzadas de reeducación alimentaria, se vuelven a incorporar. Más de la mitad de las calorías diarias deberían provenir de alimentos como pan, pasta, arroz, cereales o patatas, una regla que la mayoría de las personas no cumple. Así que comer más carbohidratos será una buena base para la dieta.
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