Alex Mitchell, cofundador de Boomy, se dio cuenta de que había un obstáculo para que los aficionados a la música pudieran crear sus propios temas: la tecnología. Quien esté familiarizado con los sotfwares y hardwares que emplean los artistas profesionales sabrá que contar con un estudio casero de calidad profesional puede ser muy caro y que saber cómo manejarlo lleva mucho tiempo. Algo similar ocurre con los softwares, cuyo manejo profesional requiere de un largo aprendizaje.
Fue entonces cuando Mitchell pensó que la inteligencia artificial podía ser una buena solución para superar ese obstáculo tecnológico. El resultado es Boomy, una aplicación que permite a sus usuarios crear temas sin necesidad de conocimientos musicales y sin que sea preciso manejar software o equipo de sonido alguno. Basta con entrar en la app y ponerse a investigar sus opciones.
Nada más llegar a la página principal, hay un apartado en el que pone “crea una canción” (create song, puesto que está en inglés), y a partir de ahí uno puede elegir entre diferentes géneros o ámbitos musicales, que la web llama “estilos”. Se puede seleccionar entre ‘electronic dance’, ‘rap beats’, ‘lo-fi’ o ‘global grooves’. Una vez realizado ese primer paso, permite elegir un estilo de ese género, para afinar algo más nuestras preferencias.
A partir de ahí, la inteligencia artificial entra en acción y crea una base rítmica con algún toque melódico. El usuario que lo desee puede ir investigando sus menús para ser más o menos sofisticado, según lo desee. Es algo más complejo que otras webs para crear música, pero no tanto como un software profesional, naturalmente. Aun así, quien tenga tiempo, paciencia y creatividad, seguramente se pase un buen rato modificando componentes hasta crear un tema que le guste.
Uno puede tener una canción resultona en menos de un cuarto de hora, o una creación que da el pego en poco más de una hora, incluso menos a medida que se vaya familiarizando con los menús. Pues bien, una vez concluida y firmada la creación, la aplicación te ayuda a publicarla en una cuarentena de webs y redes sociales, de modo que, si uno tiene suerte, puede hasta ganar dinero con su tema. La aplicación se queda únicamente con el 20% de los ingresos, bastante menos del porcentaje que suelen llevarse los sellos discográficos.
El tiempo dirá si el experimento tiene éxito y revoluciona la industria de la música, aunque esto último parece poco probable.