Si has trabajado ocho horas frente a un escritorio, sabes de sobra lo que eso implica para tu espalda, tu cuello y otras partes del cuerpo. Es posible que te preocupe cómo puede afectar a tu salud y haces bien en hacerte la pregunta. El sedentarismo, y pasarse muchas horas sentado es una de las formas más comunes de hacer vida sedentaria, incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares o de diabetes tipo 2.
Sólo tienes que dedicarle unos minutos a alguno de estos seis ejercicios
Seguramente estás concienciado y te gustaría combatir ese riesgo, pero tras una larga jornada de trabajo, no te sobra el tiempo para ir a un gimnasio o salir a correr. No pasa nada: puedes hacer ejercicios frente a tu escritorio, sin siquiera salir de tu oficina. En serio, no es ninguna broma, es una tendencia cada vez más extendida. Cualquier ejercicio, por pequeño que sea, es bueno para tus músculos y para la circulación de la sangre, además de ser muy beneficio para la mente.
Para conseguir esos beneficios, sólo tienes que dedicarle unos minutos a alguno de estos seis ejercicios que te proponemos.
La sesión del escritorio:
- Trabajo del núcleo sentado: siéntate recto en tu silla con la pelvis ligeramente inclinada hacia adelante. Mueve tu ombligo hacia afuera y hacia dentro. Recuerda reforzar tu núcleo (imagina que te preparas para que alguien golpee tu estómago). Aguanta durante 10 a 15 segundos, luego relájate durante una o dos respiraciones. Repite cinco veces.
- Núcleo caminante: muévete hacia adelante en tu silla de manera que estés sentado en el borde. Desplázate ligeramente hacia atrás mientras mantienes tu espalda recta. Si eso ya te supone un reto, aguanta así durante unos 10 a 15 segundos. Puedes hacerlo más difícil levantado un pie del suelo cada vez. Relájate y repítelo cinco veces.
- Apertura de hombros: sentarte frente a tu escritorio puede hacer que te encorves ligeramente, lo que endurece los músculos de tus hombros y pecho. Para contrarrestar eso, siéntate en tu silla y sitúa una mano en la parte superior de tu espalda, con la palma mirando hacia el exterior. Aprieta la parte interior de tu mano contra tu espalda mientras intentas estirar tus codos y hombros hacia atrás. Aguante durante 10 segundos, repite tres veces y replica ese mismo ejercicio en el otro lado.
- El test del hombro y el boli: tómatelo como una forma instantánea de mejorar tu postura. Siéntate recto, como si tuvieras que mantener en equilibrio un vaso de agua sobre tu cabeza. Refuerza tu núcleo y junta tus hombros (imagina que estás tratando de sostener un boli entre los dos). Relájate y repítelo 20 veces.
- Giro de torso: Siéntate tan recto como te sea posible (imagina que hay un hilo atado a tu cabeza y alguien está tirando de él). Inhala y, cuando exhales, gira hacia un lado. Una vez ladeado, respira hondo cinco veces, tratando de volverte un poco más con cada respiración. Repite con el otro lado.
- Los cuádriceps del millón de dólares: siéntate tan recto como te sea posible y junta tus muslos (imagina que tienes un billete de un millón de dólares entre tus piernas y no quieres dejarlo caer). Endereza una pierna y levántala entre 5 y 10 centímetros, manteniendo las piernas apretadas todo el tiempo. Repítelo 20 veces y luego hazlo con la otra pierna.
- La marcha del millón de dólares: empieza como en el ejercicio anterior (siéntate recto, junta tus piernas). Endereza una pierna, refuerza tus cuádriceps, flexiona tu pie, luego vuelve al suelo. Repite con el otro lado, manteniendo los muslos bien juntos todo el tiempo. Alterna piernas haciéndolo diez veces con cada una.
Ánimo y…, ¡feliz sesión!