Dada la investigación antimonopolio de los reguladores británicos que quizá implique la ruptura de su imperio digital, Facebook podría verse abocado a tener que vender la plataforma de gifs Giphy. Perdería así su control del catálogo de millones de gifs que tantos usuarios alrededor del mundo usan en redes sociales y mensajes privados.
Según los reguladores británicos antimonopolio, la adquisición de Giphy, anunciada por Facebook en el 2020, corre el riesgo de reducir la competencia en la publicidad en línea y en las redes sociales.
Los reguladores afirman, en un estudio provisional, que el control de Facebook sobre Giphy puede permitirle cerrar el acceso a sus imágenes a otras redes sociales: actualmente es empleado en plataformas como Snapchat, Twitter o Slack, además de, naturalmente, en los servicios propiedad de Facebook.
Esta investigación en el Reino Unido podría tener grandes repercusiones globales, inicialmente para Facebook, puesto que frena sus aspiraciones mundiales, pero también para el resto de grandes compañías tecnológicas, dado que también la nueva administración estadounidense está estudiando con lupa las prácticas monopolísticas de esos gigantes tecnológicos.
El caso es que la adquisición de Giphy no es la más importante para Facebook y, de hecho, le costó 400 millones de dólares, bastante menos que otras adquisiciones como Instagram (1000 millones en 2012) o Whapsapp (21.800 millones en el 2014). Sin embargo, podría ser la primera vez que tuviese que deshacerse de una de sus adquisiciones por decisión de los organismos reguladores.
Naturalmente, Facebook no está conforme con los resultados preliminares del informe y ha hecho llegar su desacuerdo a través de un portavoz: “esta fusión es beneficiosa para la gente y los negocios del Reino Unido -y de todo el mundo- que usan Giphy y nuestros servicios. Seguiremos trabajando con la agencia reguladora para abordar la idea equivocada de que este acuerdo daña la competitividad”.
Inicialmente, cuando Facebook anunció la adquisición, aseguró que otorgaría a terceros el mismo acceso al contenido de Giphy que antes. Sin embargo, poco más de un mes después de la compra, los reguladores británicos revelaron que lo estaban investigando. Según el estudio, Giphy había estado planeando ampliar su creciente negocio publicitario al Reino Unido antes de la adquisición de Facebook, una medida que le habría dado a las marcas británicas una nueva manera de promocionarse y que hubiera sido una competición directa de Facebook en el mercado publicitario.