Estados Unidos y Canadá: cripto como activo financiero, no como dinero
En Norteamérica, el auge de las criptomonedas no responde a la necesidad de enviar remesas, protegerse de la inflación o acceder al sistema financiero. Aquí, el enfoque ha sido otro: cripto como inversión, no como dinero. Con grandes exchanges, fondos institucionales y productos financieros como ETFs, Estados Unidos y Canadá han convertido los criptoactivos en parte del ecosistema de Wall Street.
Este artículo forma parte de la serie “Criptomonedas en el mundo (2020–2025)” y analiza cómo se ha desarrollado este modelo en la región.
Mucho volumen, poca fricción
Según Chainalysis, Estados Unidos concentra el mayor volumen de transacciones cripto a nivel mundial. El país ha sido epicentro de las principales plataformas de intercambio como Coinbase, Kraken o Gemini, así como de custodios institucionales y proveedores de infraestructura.
Sin embargo, este volumen no implica un uso masivo en la vida cotidiana. La mayoría de estas operaciones son de tipo financiero: trading, arbitraje, derivados y gestión patrimonial.
El perfil del inversor norteamericano
El usuario cripto en EE. UU. y Canadá se parece más a un inversor bursátil que a un usuario de pagos. Cripto forma parte de estrategias de diversificación de cartera, ahorro a largo plazo o apuestas especulativas.
Los productos de inversión, como IRAs con cripto, fondos indexados y plataformas de gestión pasiva, han ganado terreno, sobre todo entre generaciones jóvenes. Según The Block, millenials y Gen Z son los segmentos con más exposición minorista.
ETFs: el paso definitivo hacia la institucionalización
La aprobación de ETFs spot de Bitcoin en 2024 por parte de la SEC fue un punto de inflexión. Firmas como BlackRock, Fidelity y ARK lanzaron fondos regulados que permiten a los inversores tradicionales acceder a BTC sin operar directamente con wallets.
Esto disparó la entrada de capital institucional y consolidó a EE. UU. como el mayor mercado financiero cripto del mundo. A finales de 2025, también se aprobaron ETFs de Ethereum, y se espera que otros activos sigan el mismo camino.
Este proceso ha legitimado las criptomonedas ante inversores tradicionales, pero también ha reforzado su perfil como activo financiero, no como dinero.
Pagos con cripto: marginales y estancados
A pesar del entusiasmo inicial, el uso de criptomonedas como medio de pago en EE. UU. y Canadá ha sido residual. Aunque existen comercios que aceptan Bitcoin, la realidad es que la adopción ciudadana como forma de pago ha disminuido.
Las stablecoins, como USDC, han tenido más éxito como infraestructura. Empresas como Circle han integrado sus servicios con plataformas como Stripe o Shopify, permitiendo pagos entre empresas y en e-commerce. Pero su uso directo por parte del consumidor sigue siendo minoritario.
Regulación: litigios, fragmentación y ambición
El marco regulatorio en EE. UU. ha sido uno de los más complejos y litigiosos del mundo. La disputa entre la SEC, la CFTC y otras agencias sobre qué es y qué no es un valor ha provocado incertidumbre legal.
Casos como los juicios a Ripple (XRP) o la persecución a Binance US han marcado la agenda. Aun así, la regulación avanza, empujada por la presión institucional y el desarrollo de productos financieros masivos.
En contraste, Canadá ha adoptado un enfoque más conservador pero predecible. Fue el primer país del mundo en aprobar ETFs de Bitcoin (en 2021) y mantiene una supervisión más homogénea por parte de sus organismos financieros.
¿Y el uso cotidiano? El contraste con el sur
Mientras en América Latina las criptomonedas se utilizan para enviar dinero, ahorrar frente a la inflación o sustituir al efectivo, en Norteamérica se han convertido en productos de inversión o infraestructura tecnológica.
Esto también se refleja en la percepción social: en EE. UU., hablar de cripto es hablar de Wall Street, no de herramientas de inclusión financiera. En el sur, es justo lo contrario.
Cripto como Wall Street 2.0
Estados Unidos y Canadá han liderado la evolución financiera de las criptomonedas, pero no su uso cotidiano. Son potencias en volumen, regulación, infraestructura y capital, pero no en penetración ciudadana.
Este modelo de adopción, centrado en los mercados financieros, es muy distinto al de otras regiones del mundo. En el artículo sobre el futuro de la criptoeconomía analizamos qué consecuencias tendrá esta dualidad.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Se puede pagar con Bitcoin en EE. UU.?
Algunos comercios lo aceptan, pero el uso es marginal. La mayoría de pagos se realizan en moneda local.
¿Qué exchanges son legales?
Plataformas como Coinbase, Kraken o Gemini están registradas y cumplen normativas locales, aunque el marco aún está fragmentado.
¿Por qué son importantes los ETFs de Bitcoin?
Porque permiten a inversores tradicionales acceder a Bitcoin desde fondos regulados, sin tener que operar con wallets ni exchanges.
¿Qué diferencia hay con el uso en América Latina?
En América Latina, las criptomonedas se usan como dinero. En EE. UU., principalmente como inversión o infraestructura financiera.
¿Está prohibido usar criptomonedas en Canadá?
No. Canadá permite el uso de criptoactivos y ha sido pionero en aprobar ETFs, aunque con una regulación más estricta que en EE. UU.