RAISE: la gran apuesta europea para unir ciencia e inteligencia artificial

Representación conceptual del cerebro humano y la inteligencia artificial en Europa

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RAISE: la gran apuesta europea para unir ciencia e inteligencia artificial

La Unión Europea ha presentado RAISE (Resource for Artificial Intelligence Science in Europe), una nueva iniciativa destinada a fortalecer la investigación científica impulsada por inteligencia artificial y reducir la brecha tecnológica frente a Estados Unidos y China. Con una inversión inicial de 107 millones de euros procedentes de Horizon Europe, el proyecto busca crear una infraestructura común para compartir datos, talento y recursos de computación entre los Estados miembros.

El lanzamiento oficial se celebró durante la European AI in Science Summit en Copenhague, y supone el punto de partida de una estrategia más amplia con la que Bruselas quiere convertir la IA en un motor para la excelencia científica y la soberanía digital del continente.

Un instituto virtual para la ciencia del futuro

A diferencia de los programas nacionales existentes, RAISE no será un centro físico, sino una red virtual que conectará universidades, laboratorios y supercomputadores europeos. Su objetivo es proporcionar acceso a grandes volúmenes de datos, herramientas de IA y capacidades de cómputo de última generación a toda la comunidad científica.

La Comisión Europea sostiene que la inteligencia artificial “ya no es solo una herramienta de innovación tecnológica, sino una condición necesaria para la competitividad científica”. En ese sentido, RAISE funcionará como un catalizador para acelerar descubrimientos en campos como la medicina, la energía, el cambio climático o los materiales avanzados, según explicó la comisaria de Innovación Iliana Ivanova en una entrevista con Innovation News Network, medio que adelantó los detalles del programa en su cobertura del lanzamiento oficial.

Un paso dentro de una estrategia mayor

La creación de RAISE se enmarca en la estrategia europea para la inteligencia artificial, que combina el impulso a la innovación con un marco regulatorio estricto. Tras la aprobación del Artificial Intelligence Act, la UE busca equilibrar el desarrollo tecnológico con la protección de los derechos fundamentales.

Además, Bruselas ha puesto en marcha el programa InvestAI, que aspira a movilizar hasta 200.000 millones de euros en inversión pública y privada para proyectos de inteligencia artificial y soberanía digital, según informó The Verge en su análisis sobre el nuevo plan de inversión europeo en IA.

Estas iniciativas se complementan con la construcción de “gigafactorías de IA”, grandes centros de datos y supercomputadores distribuidos por Europa, cuyo propósito es ofrecer a las empresas y centros de investigación la infraestructura necesaria para entrenar modelos avanzados de aprendizaje automático, tal como avanzó The Guardian en un reportaje sobre la estrategia tecnológica de la UE.

Este esfuerzo se suma a la estrategia europea por reforzar su ecosistema tecnológico, ya analizada en Emprender y Más en el artículo sobre los desafíos y oportunidades del sector de las telecomunicaciones europeo en 2025.

Europa frente al desafío global

El lanzamiento de RAISE llega en un momento clave para la competitividad tecnológica europea. Mientras Estados Unidos consolida su dominio con OpenAI, Google DeepMind o Anthropic, y China multiplica su inversión en IA aplicada a la industria y la ciencia, la UE intenta posicionarse como un tercer bloque capaz de equilibrar innovación y regulación.

Sin embargo, la magnitud de la inversión europea sigue muy por debajo de la de sus rivales. Solo en 2024, Estados Unidos destinó más de 45.000 millones de dólares a I+D en IA, según datos de la OECD.AI Policy Observatory, mientras que el gasto total europeo apenas superó los 6.000 millones.

En este contexto, RAISE representa más una arquitectura de cooperación que una respuesta inmediata al déficit inversor, un enfoque similar al que la UE está aplicando en su política tecnológica global y que se refleja en el estado actual de la inteligencia artificial en España.

Impulso a la investigación abierta y compartida

Uno de los pilares de RAISE será la ciencia abierta, un enfoque que promueve el intercambio de datos y algoritmos bajo licencias accesibles y verificables. La Comisión prevé que los investigadores puedan acceder a modelos de IA preentrenados, conjuntos de datos estandarizados y entornos de simulación compartidos.

Esta filosofía se alinea con la visión de crear un “espacio europeo de datos” donde las universidades, centros públicos y empresas colaboren sin barreras administrativas ni técnicas. El objetivo es evitar la fragmentación actual y favorecer la interoperabilidad, un problema histórico en la investigación europea.

En paralelo, se impulsarán programas de formación y redes de talento que conecten a científicos de distintos países. Se prevé la creación de una alianza europea de doctorados en IA y la financiación de becas posdoctorales centradas en la aplicación científica de la inteligencia artificial.

Este tipo de colaboración ya empieza a tener reflejo en el entorno empresarial, como demuestra la reciente alianza entre Google Cloud y Salesforce para transformar los agentes de IA empresariales.

Desafíos estructurales y realismo político

Pese al entusiasmo institucional, RAISE enfrenta retos importantes. El primero es la escasez de talento especializado: Europa forma menos ingenieros de IA que EE. UU. o China, y muchos emigran por falta de incentivos y salarios competitivos.

El segundo gran desafío es la burocracia. La fragmentación normativa entre los Estados miembros puede ralentizar la adopción de estas herramientas, especialmente en sectores sensibles como la salud o la energía.

Además, la infraestructura energética y digital necesaria para sostener grandes modelos de IA aún es desigual entre países. Los centros de supercomputación, concentrados en Alemania, Francia o España, no siempre están plenamente integrados ni disponibles para toda la comunidad científica.

A ello se suma la cuestión del financiamiento privado: la inversión de riesgo en IA en Europa representa menos del 10 % del total mundial, lo que limita la capacidad para escalar proyectos desde el laboratorio al mercado.

Una apuesta a largo plazo por la soberanía tecnológica

Más allá de su dimensión científica, RAISE forma parte del esfuerzo de la UE por reforzar su soberanía tecnológica. La Comisión considera que la autonomía digital es ya un elemento de seguridad económica y geopolítica. En esa lógica, la IA no solo se percibe como un motor de productividad, sino como un instrumento estratégico.

La iniciativa también busca consolidar la posición europea en los estándares globales de inteligencia artificial ética, explicable y confiable. Si logra establecer marcos de referencia que combinen rigor científico y principios éticos, Europa podría convertirse en un referente alternativo al modelo estadounidense y al enfoque estatal chino.

El papel de la empresa y la colaboración público-privada

Aunque RAISE se orienta principalmente al ámbito científico, la Comisión ha subrayado la importancia de la colaboración con el sector privado. Empresas tecnológicas europeas y start-ups especializadas en IA aplicada podrán integrarse en consorcios de investigación y acceder a las infraestructuras comunes.

También se espera que las compañías aporten datos y casos de uso reales que permitan entrenar modelos con aplicación práctica en sectores como la industria, la energía o la biomedicina.

En esa línea, RAISE puede convertirse en un laboratorio continental donde converjan ciencia, empresa y regulación, un espacio híbrido para transformar la investigación académica en innovación tangible.

Una carrera de fondo

RAISE es, ante todo, una apuesta a largo plazo. Su éxito dependerá de la continuidad del financiamiento, de la coordinación entre países y de la capacidad para atraer talento y empresas de alto nivel.

Europa no parece dispuesta a competir en velocidad con Silicon Valley o Shenzhen, sino en credibilidad, cooperación y sostenibilidad. Si logra consolidar esas ventajas, la inteligencia artificial podría ser la llave para una nueva etapa de liderazgo científico.

Como recordó la comisaria Ivanova en la cumbre de Copenhague, “no basta con tener ideas brillantes: hay que convertirlas en conocimiento compartido y resultados medibles”. Ese es, precisamente, el propósito de RAISE: demostrar que la ciencia europea puede ser tan innovadora como ética, y tan competitiva como colaborativa.

Imagen de David Martín Lorente

David Martín Lorente

Periodista madrileño de 36 años, especializado en el análisis de la tecnología, el emprendimiento y los negocios. Con una larga trayectoria en el ámbito tecnológico, David se especializa en desgranar las tendencias de mercado, los movimientos empresariales y cómo la innovación digital y tecnológica redefine el futuro de la economía, los negocios y el mundo que nos rodea. Su objetivo principal es transformar la complejidad del ecosistema tecnológico y empresarial en información clara y útil, buscando que la audiencia comprenda este mundo en constante cambio para su crecimiento tanto personal como profesional.

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