El Banco Mundial prevé el mayor descenso de precios de materias primas en seis años

Ilustración editorial satírica de un mercadillo donde se venden materias primas como petróleo, trigo, cobre y gas con descuentos, mientras el oro mantiene su valor.

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El Banco Mundial prevé el mayor descenso de precios de materias primas en seis años

El Banco Mundial ha revisado a la baja sus previsiones de precios globales de las materias primas. En su Commodity Markets Outlook (octubre 2025), el organismo anticipa una caída del 7 % en 2025 y otro 7 % en 2026, lo que situaría los índices agregados en su nivel más bajo en seis años, según el comunicado oficial del 28 de octubre.

Desaceleración global y exceso de oferta

El informe subraya que el retroceso responde a la combinación de debilidad económica global y superávit de producción, especialmente en el sector energético. Los precios del petróleo y el gas natural se reducirían un 12 % en 2025 y un 10 % en 2026, según las proyecciones de la unidad de investigación de mercados de materias primas del Banco Mundial.

El mercado de los metales industriales seguiría un patrón similar, con descensos cercanos al 9 % anual, impulsados por la ralentización de la construcción y el menor dinamismo del sector automotriz. En el caso de los alimentos, el organismo prevé un retroceso del 6 % en 2025 y del 0,3 % en 2026, apoyado en una oferta agrícola más estable y en la normalización de los costes logísticos.

La excepción continúa siendo el oro, cuyo precio —impulsado por la demanda de refugio y las compras de bancos centrales— aumentaría cerca de un 42 % en 2025 y un 5 % en 2026, de acuerdo con el mismo informe de octubre del Banco Mundial.

Un ajuste con implicaciones asimétricas

Aunque muchos precios se mantienen por encima de los niveles previos a la pandemia, el Banco Mundial advierte de que la tendencia descendente golpeará especialmente a las economías exportadoras de recursos naturales. Dos tercios de los países en desarrollo dependen aún de las exportaciones de energía, metales o productos agrícolas, lo que convierte la caída en una amenaza para su estabilidad fiscal y comercial.

Entre los grandes exportadores, algunos —como Chile— están intentando transformar su dependencia de las materias primas en una oportunidad para atraer innovación e inversión tecnológica, tal como se analiza en Chile: el nuevo Silicon Valley del litio.

En el caso de las economías importadoras, la tendencia ofrece alivio temporal: menos presión inflacionaria y menores costes de producción. Sin embargo, el efecto positivo es limitado en un entorno de crecimiento global débil y de baja inversión industrial.

La transición energética es otro factor clave en este reequilibrio. El avance de las renovables y la electrificación del transporte reduce la demanda estructural de combustibles fósiles, modificando las bases del comercio global y de los ingresos fiscales de países productores, un fenómeno que ya se ha reflejado en Fondos soberanos: los gigantes silenciosos que moldean la economía mundial.

Impacto empresarial y financiero

Para las empresas industriales, un entorno de materias primas más baratas puede aliviar costes y márgenes. Pero la otra cara es un mercado menos dinámico y una mayor competencia global. Las exportadoras deberán reforzar diversificación, cobertura de precios y eficiencia operativa para adaptarse a una nueva realidad donde los precios dejan de ser un viento de cola.

En los mercados financieros, la búsqueda de refugio en el oro y otros metales preciosos confirma el desplazamiento del capital hacia activos más estables, en línea con la visión del Banco Mundial sobre la persistente incertidumbre geopolítica y monetaria.

Mirando hacia 2026

El organismo no prevé una recuperación significativa antes de la segunda mitad de 2026. Su escenario base contempla un crecimiento global por debajo del 2,5 % y una inversión industrial contenida. Las economías exportadoras deberán acelerar su diversificación productiva, mientras las importadoras aprovecharán el respiro de costes para mejorar competitividad y reservas.

La era del “superciclo” de las materias primas parece haber llegado definitivamente a su fin. Comienza una etapa de precios moderados, marcada por un equilibrio frágil entre oferta, demanda y transición energética.

Imagen de David Martín Lorente

David Martín Lorente

Periodista madrileño de 36 años, especializado en el análisis de la tecnología, el emprendimiento y los negocios. Con una larga trayectoria en el ámbito tecnológico, David se especializa en desgranar las tendencias de mercado, los movimientos empresariales y cómo la innovación digital y tecnológica redefine el futuro de la economía, los negocios y el mundo que nos rodea. Su objetivo principal es transformar la complejidad del ecosistema tecnológico y empresarial en información clara y útil, buscando que la audiencia comprenda este mundo en constante cambio para su crecimiento tanto personal como profesional.

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