Seguramente hayas oído el término ‘batch cooking’, el método que consiste en cocinar para toda la semana. El problema es que tener comida casera para cada día está muy bien, pero dedicar un fin de semana completo a esa tarea resulta bastante menos atractivo. Para eso se ha inventado la táctica de ‘cocina una vez, come dos’. Es posible, así que te ofrecemos aquí un método en cinco pasos para llenar tu frigorífico o congelador con platos caseros y sanos cocinando solo diez minutos más al día.
1. Crea un menú para la semana.
El primer paso es planear un menú para toda la semana que, además, se pueda meter en el congelador. Por suerte, hay miles de recetas en internet aptas para el congelador. Un consejo: los guisos son un tipo de comida que está igual de buena como sobra.
2. Compra suficientes ingredientes como para doblar cualquier receta.
O, incluso, triplica cada receta. Cuanto más grande sea la cantidad, más noches sin cocinar obtendrás. Mientras planificas el menú, es buena idea ir completando una lista de la compra, para que sepas exactamente qué necesitas en tu próxima compra -no olvides comprar doble o triple ración-.
Y, descuida, no te costará el doble o el triple, porque lo habitual es que las cantidades mayores cuesten menos, proporcionalmente. Eso cuando no están en oferta, directamente, con el clásico ‘descuento familiar’.
3. Cocina cada noche durante una semana.
Puedes cocinar para una semana en un solo día, los domingos, por ejemplo, o puedes ahorrarte horas con solo minutos sin pasarte los domingos en la cocina.
Solo te lleva unos minutos cocinar unas verduras más, por ejemplo, pero esos cinco o diez minutos extra de esta noche te dan una noche libre otro día. Basta con cocinar una ración doble -o triple- y congelar lo que sobre.
4. Congela en tandas.
Antes de comer, divide cada plato en dos o más porciones y pon aparte lo que haya sobrado para que se enfríe antes de congelar. Usar ‘tappers’ es práctico, pero las bolsas de congelado lo son aún más porque apenas si usan espacio. Eso sí, esta última es una opción menos ecológica.
5. Tómate la semana libre.
Este paso es el más difícil de todos, lo reconocemos: ¿qué vas a hacer con el tiempo libre que te da saber que la comida está en el congelador a la espera de un rápido paso por el microondas?
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