¿Ha cambiado el Covid-19 las ciudades para siempre?

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A pesar de sus muchos beneficios y atractivos, las ciudades entrañan un riesgo que prácticamente se nos había olvidado: son más vulnerables a las enfermedades. Esto nos lo ha recordado claramente la pandemia de Covid-19.
“Hay demonios que vienen con la densidad, el más terrible de los cuales es una enfermedad contagiosa”, afirma Edward Glaeser, de la Universidad de Harvard.

Las plagas urbanas en la era industrial han permitido los avances de la medicina y de la tecnología de saneamiento, lo que ha permitido que las ciudades prosperen más rápidamente. Algunos investigadores se preguntan si la pandemia de Covid-19 puede ser una muesca en ese crecimiento. Las ciudades más densamente pobladas, como Nueva York, sufrieron altos índices de contagios y de muertes.


Muchas ciudades trataron de limitar la extensión del virus optando por el teletrabajo y limitando las reuniones sociales. Con las vacunas en marcha y los casos de virus cayendo, el final de la pandemia parece a la vista. Sin embargo, ¿volverán a ser como antes las ciudades?

La atracción de las ciudades.


“Hay un debate en marcha: ¿la gente está en las ciudades porque le gustan las ciudades o porque es ahí donde se encuentran los trabajos mejor pagados?”, se pregunta David Autor, del Massachusetts Institute of Technology. “Creo que es más bien por lo segundo”.


Décadas de investigación a cargo de economistas urbanos señalan las ventajas productivas de las ciudades a lo largo de la historia. Firmas de una misma industria tienden a concentrarse en ciudades porque pueden compartir aspectos determinantes para la producción, como el capital y la mano de obra con las habilidades necesarias. Las ciudades, además, tienden a situarse en lugares clave de transporte, lo que les da acceso a mayores mercados.

Todo eso implica que la gente que se muda a las ciudades tiene más opciones para el trabajo y el ocio. Interactúan con más personas, comparten ideas y expanden el conocimiento a través de las compañías, permitiendo así grandes mejoras de productividad para toda la industria.

¿Es definitivo el cambio?


Tras un año de teletrabajo y distanciamiento social, los datos muestran que algunos residentes de las ciudades han decidido mudarse. Bloom, por ejemplo, habla de “efecto donut” en los mercados más densamente poblados de las áreas metropolitanas de Estados Unidos: las rentas de las casas han bajado a lo largo del 2020, mientras que los precios en los suburbios de alrededor han aumentado.


Según Bloom, “los trabajadores no están yéndose completamente de San Francisco y Nueva York, pero sí se están mudando del centro de las ciudades a las afueras. Y eso tiene mucho sentido si piensas que, tras la pandemia, solo irás a la oficina tres días a la semana. Ya no te importa tanto un largo trayecto hasta el trabajo y aprecias más tener espacio en casa, donde pasarás más tiempo”.

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