Si tu trabajo implica movimiento continuo o una intensa actividad física, entonces te puedes permitir comidas calóricas porque seguramente tu cuerpo te lo pida. Sin embargo, lo más probable es que tu trabajo sea sedentario, que tengas que pasar largas horas sentado. En ese caso, mantener una dieta sana sí es prioritario.
Una dieta inapropiada puede disminuir tu rendimiento en el trabajo
Lo decimos sobre todo por tu salud, pero no solamente. Los más recientes estudios demuestran que una dieta inapropiada puede disminuir tu rendimiento en el trabajo al afectar tu capacidad de concentración y tus niveles de energía. Además, puede causar irritabilidad, frustración e impaciencia, entre otros sentimientos igualmente poco aconsejables.
La importancia de una dieta sana probablemente ya la conozcas de sobra. Así que no se trata de concienciarnos, sino de ponerlo en práctica, de pasar a la acción. En este artículo te ofrecemos algunos consejos para conseguirlo.
1: Fórmate.
En la medida en la que conozcas el valor nutricional de alimentos y bebidas, podrás dar los primeros pasos hacia una dieta equilibrada. Porque la nutrición no es una ciencia tan sencilla como distinguir entre alimentos buenos y malos. Además, hay multitud de mitos y falsas creencias en torno a algunos alimentos.
Algunos ejemplos: una tostada con huevos es un desayuno mejor que tostadas con mermelada, puesto que cambias azúcar por proteínas, zinc, hierro, vitamina D y químicos que estimulan el cerebro. También es un mito, por cierto, que los huevos contribuyan a un colesterol alto.
2 : Crea una rutina.
Una de las razones por las que caemos en malos hábitos es no tener una rutina saludable, o simplemente hacemos lo que quiera que sea más sencillo, que normalmente es algo poco sano. Al crear una rutina, estás preparado para comidas y opciones más saludables. Un punto importante: tomar las decisiones antes de tener hambre.
Otra de las claves es la sencillez: prepara un plato sencillo que puedas llevar al trabajo. O compra snacks sanos (zanahorias, frutos secos, semillas…) antes de acabar comprando alternativas menos beneficiosas en la máquina expendedora del trabajo.
3 : No te saltes comidas.
Cuándo comes y con qué frecuencia es tan importante como comer bien o incluir los nutrientes adecuados en tu dieta. Es importante no saltarse ninguna comida o dejar que pase mucho tiempo entre una ingesta y otra: eso hará que bajen tus niveles de glucosa y dificultará que te concentres. Además, cuanta más hambre tengas, menos probable es que te decantes por las opciones más sanas.