Durante años, fui el principal responde de coordinar el blog de una empresa dedicada al comercio electrónico. Yo también escribía posts regularmente. En esos años, dada mi relativa inexperiencia de entonces, cometí multitud de errores y a menudo enfoqué mal el tipo de contenidos que eran prioritarios. Solo con el tiempo, el estudio y a eso que denominamos ‘ensayo error’, me di cuenta de cuáles eran los principales errores que había cometido.
Si eres el propietario de una empresa o la persona encargada del blog corporativo, he aquí una lista con los errores más habituales que conviene evitar desde el inicio. Así te ahorras varios años de ir probando qué funciona y qué no funciona.
No dedicar apenas información a la propia tienda
Es un error muy común que el blog de la empresa sea casi como una segunda tienda en la que solo se hable de los productos. Posiblemente sea la manera más eficaz de ahuyentar lectores, que para eso ya tienen la tienda. Sin embargo, lo contrario es también un error recurrente. A menudo rechazaba ese tipo de posts para conseguir más lectores, ¿pero para qué quiero tantos lectores si nunca les hablamos de nuestros productos? De tanto en tanto, un post recordando que un nuevo producto está disponible o anunciando las ofertas de la tienda es muy buena idea.
Hacerse la competencia a sí mismo
Dado que la tienda en cuestión vendía productos para realizar artesanía, con frecuencia presentaba el trabajo de artesanos que empleaban esos productos, aunque no nos los hubiera comprado a nosotros. Eso está muy bien, fue un acierto. Sin embargo, si se hace con mucha frecuencia y esos artesanos venden objetos ya terminados, es muy posible que una parte de nuestros clientes acaben comprándole a ellos directamente en vez de a nosotros. De modo que sí, acuerdos puntuales con artistas, artesanos o colaboradores son estupendos, pero debe ser beneficioso para ambos.
No dar protagonismo a los clientes
De nuevo, dado que vendíamos productos para artesanía, nuestros clientes realizaban objetos con ellos y tenían la amabilidad de enviarnos fotos. Como esas fotos solían tener poca calidad, las agradecía pero no las publicaba porque me parecía que no tenían un aspecto lo suficientemente profesional para nuestro blog. ¡Gran error! Pocas cosas les gustan más a los lectores de un blog que ver sus trabajos publicados. A ellos no les importa que la foto no sea la de un fotógrafo profesional y, por lo visto, al resto de lectores tampoco.