Cómo el trabajo remoto impulsa el salto del empleo tradicional al emprendimiento

Empleado en una oficina tradicional mirando por la ventana a otra persona trabajando con un portátil bajo un árbol en el exterior.

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Cómo el trabajo remoto impulsa el salto del empleo tradicional al emprendimiento, según el NBER

El auge del trabajo remoto no solo ha cambiado dónde se trabaja, sino también qué se decide hacer con la propia carrera. Un estudio reciente del National Bureau of Economic Research (NBER) sostiene que los empleados de empresas con mayor adopción de trabajo en remoto tienen más probabilidades de convertirse en emprendedores. El hallazgo refuerza la idea de que el actual entorno laboral es especialmente propicio para iniciar un proyecto propio, pero también anticipa un escenario de competencia más intensa y globalizada.

¿Qué está midiendo realmente el estudio del NBER?

El trabajo, titulado Entrepreneurial Spawning from Remote Work, analiza si el teletrabajo aumenta la probabilidad de que un empleado transite hacia el emprendimiento. Para ello, los autores construyen una medida de trabajo remoto a nivel de empresa a partir de grandes volúmenes de datos de tráfico de Internet y la cruzan con historiales laborales extraídos de perfiles profesionales.

En términos sencillos, el estudio sigue los casos de trabajadores que, en febrero de 2020, estaban empleados en compañías de entre 10 y 5.000 trabajadores en Estados Unidos, y observa si, en los años posteriores, pasan de asalariados a fundadores de nuevas empresas. La conclusión es clara: en las empresas con una proporción más alta de empleados trabajando en remoto se genera más “spawn” emprendedor, es decir, más trabajadores que terminan lanzando un negocio propio.

Según el resumen del NBER, un trabajador en una firma con una desviación estándar más de trabajo remoto tiene aproximadamente un 5 % más de probabilidades de iniciar un negocio durante el periodo analizado. Cuando los autores ajustan el análisis para tener en cuenta factores como la distancia del desplazamiento previo a la pandemia —que influye en qué empresas adoptan antes el teletrabajo—, el efecto estimado es mayor: el salto a emprendimiento puede llegar a casi duplicarse en términos relativos en los entornos con más remoto.

El estudio añade un matiz relevante: al menos una parte del auge de nuevas empresas tras la pandemia se explica directamente por el trabajo en remoto. Los investigadores estiman que una fracción significativa del incremento en creación de empresas posterior a 2020 está asociada a esta nueva forma de organizar el trabajo.

Un mercado laboral marcado por el trabajo híbrido

El análisis del NBER se enmarca en un contexto en el que el trabajo remoto ha dejado de ser una anomalía. Diversas encuestas y trabajos académicos sobre el futuro del trabajo sitúan el porcentaje de días trabajados desde casa en torno a una cuarta parte de todas las jornadas pagadas en Estados Unidos, frente a niveles muy inferiores antes de 2020.

En paralelo, instituciones estadísticas han observado que los sectores con mayor incremento de trabajo remoto tienden a mostrar mejor comportamiento en productividad en los años posteriores a la pandemia, lo que refuerza la idea de que el teletrabajo no es incompatible con el rendimiento, sino que puede potenciarlo cuando se gestiona correctamente.

Para el ecosistema emprendedor, este contexto tiene dos consecuencias directas: hay más profesionales con experiencia que trabajan en entornos digitales, y más compañías acostumbradas a coordinar equipos distribuidos. Esa combinación facilita tanto que un empleado pueda plantearse emprender como que encuentre herramientas y talento preparado para trabajar en remoto desde el inicio.

En Emprender y Más ya se ha analizado cómo la promesa de productividad depende cada vez más de cómo se organiza el trabajo del conocimiento, más que de acumular horas presenciales. En paralelo, la expansión de infraestructuras de inteligencia artificial y servicios en la nube, abordada en este análisis sobre IA como servicio, rebaja todavía más las barreras técnicas para lanzar y escalar proyectos desde cualquier lugar.

¿Por qué el trabajo remoto facilita el salto al emprendimiento?

El estudio del NBER no se limita a constatar una correlación; también plantea posibles mecanismos. La combinación de flexibilidad, ahorro de tiempo y menor supervisión directa crea un entorno en el que experimentar con una idea de negocio es más factible que en la oficina tradicional.

Más tiempo y menos fricción para experimentar

El elemento más evidente es el ahorro de tiempo en desplazamientos. Eliminar una o dos horas diarias de trayectos abre un margen que puede destinarse a formación, validación de ideas, construcción de una base de clientes o creación de productos mínimos viables. Para muchos profesionales, esa ventana no existía en un modelo laboral centrado en la oficina y los horarios rígidos.

Un “laboratorio” con red de seguridad salarial

El trabajo remoto también reduce, en la práctica, el coste de probar cosas nuevas. Poder avanzar en un proyecto personal fuera del horario laboral, sin tener que abandonar inmediatamente el salario, permite que más personas exploren el emprendimiento sin asumir desde el principio todo el riesgo. El teletrabajo actúa como una especie de opción de prueba: si la idea no prospera, el profesional mantiene su puesto; si funciona, tiene más incentivos para dar el salto definitivo.

Acceso global a clientes y talento

A ello se suma un cambio estructural: los nuevos negocios nacen desde el inicio con mentalidad distribuida. Cada vez más empresas de nueva creación contratan empleados totalmente remotos desde el primer día. Esto significa que la infraestructura, las expectativas y las herramientas para gestionar equipos a distancia están disponibles desde el inicio del proyecto.

Para quien emprende, esto amplía inmediatamente el alcance: se puede vender a clientes en otros países y contratar talento especializado en mercados donde el coste salarial es diferente. El resultado es un ecosistema más dinámico, pero también más exigente.

Un entorno favorable, pero con competencia desde cualquier lugar

El mismo fenómeno que facilita el salto hacia el emprendimiento aumenta la presión competitiva. Si el teletrabajo y la digitalización permiten lanzar un proyecto con menos recursos, no solo lo facilita a un profesional concreto, sino a miles con perfiles similares en distintas geografías.

Esto se traduce en varios retos concretos:

  • Los nuevos negocios compiten no solo con actores localizados en el mismo mercado, sino con empresas nativas digitales que operan a escala global.
  • Las diferencias de coste de vida y fiscalidad entre países pueden convertirse en ventajas competitivas difíciles de igualar.
  • La diferenciación ya no se basa solo en la especialización técnica, sino en la capacidad de construir marca, generar confianza y ofrecer una propuesta de valor clara.

Desde la perspectiva del lector profesional, el mensaje es doble: el momento es propicio para emprender, pero el listón de calidad y foco también se ha elevado. El trabajo remoto no garantiza el éxito de un proyecto, solo hace más viable intentarlo.

¿Qué significa para quienes se plantean dejar el empleo tradicional?

El estudio del NBER refuerza una percepción que muchos profesionales ya intuían: el teletrabajo convierte el empleo actual en una plataforma de lanzamiento hacia el emprendimiento, siempre que se utilice de forma estratégica.

Algunas ideas prácticas que se desprenden de esta tendencia son:

  • Usar la flexibilidad horaria para validar ideas de forma sistemática, en lugar de dispersarse en proyectos inconexos.
  • Aprovechar el contacto con clientes, procesos y herramientas de la empresa actual para identificar problemas reales que merezcan una solución de negocio.
  • Construir una red profesional y una reputación digital antes de dar el salto, de modo que el día uno del proyecto no se empiece desde cero.
  • Respetar los límites legales y contractuales: no utilizar recursos de la empresa ni vulnerar cláusulas de confidencialidad o no competencia.

En un contexto donde la barrera de entrada tecnológica es menor, el activo escaso pasa a ser la combinación de experiencia sectorial, foco y capacidad para ejecutar.

Implicaciones para las empresas que quieren retener talento

La otra cara de la moneda es el impacto sobre las organizaciones. Si el trabajo remoto incrementa la probabilidad de que los empleados creen sus propios negocios, las empresas que adoptan modelos flexibles pueden convertirse, sin quererlo, en incubadoras de futuros competidores.

Más que una razón para deshacer el teletrabajo, esto plantea la necesidad de repensar la relación con el talento. Algunas respuestas posibles pasan por:

  • Diseñar políticas de flexibilidad acompañadas de planes de desarrollo profesional claros, para que el empleado no vea el emprendimiento como única vía de crecimiento.
  • Explorar modelos de intraemprendimiento que canalicen parte de esa energía emprendedora dentro de la propia organización.
  • Revisar cómo se comparte el valor creado (bonos, stock options, participación en beneficios) para que el equilibrio entre estabilidad y ambición resulte atractivo.

En la práctica, el mismo entorno que permite una mayor autonomía para el trabajador obliga a las empresas a competir también como proyectos vitales, no solo como empleadores.

Un salto más viable, pero menos protegido

En conjunto, la evidencia acumulada apunta a un cambio de paradigma: el trabajo remoto ha reducido algunas fricciones clásicas del emprendimiento, pero no ha eliminado sus riesgos fundamentales. La volatilidad de ingresos, la necesidad de gestionar finanzas, marketing y operaciones, o la exposición a ciclos económicos siguen presentes.

Para quien esté valorando emprender, el mensaje que deja el estudio del NBER es nítido: las condiciones estructurales son más favorables que hace una década. La combinación de teletrabajo, herramientas digitales y mercados globales facilita que la transición desde el empleo tradicional sea más gradual, más informada y con más opciones de aprendizaje por el camino.

Al mismo tiempo, la competencia llega desde cualquier parte del mapa. En este nuevo escenario híbrido, la frontera entre empleado, freelance y emprendedor será cada vez más difusa, y la ventaja estará menos en el lugar desde el que se trabaja y más en la capacidad de construir algo que merezca la atención de un mercado saturado de opciones.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Realmente el trabajo remoto aumenta la probabilidad de emprender?

Sí. Los datos analizados por el NBER apuntan a que los empleados de empresas con mayor adopción de teletrabajo tienen una probabilidad superior de iniciar un proyecto propio en los años siguientes. El efecto se mantiene incluso cuando se ajustan factores como el tipo de empresa o el sector.

¿Qué factores explican que el teletrabajo actúe como “puente” hacia el emprendimiento?

Principalmente la flexibilidad horaria, el ahorro de tiempo en desplazamientos y la posibilidad de probar ideas sin abandonar inmediatamente el salario. A ello se suman herramientas digitales accesibles y un mercado laboral más acostumbrado a trabajar en entornos distribuidos.

¿Significa esto que emprender es más fácil que antes?

Es más viable, no necesariamente más fácil. Las barreras de entrada son menores, pero la competencia es mucho más global. Emprender requiere la misma disciplina, validación y foco que siempre, con el añadido de competir con profesionales de cualquier país.

¿A qué sectores afecta más este fenómeno?

Especialmente a los trabajos del conocimiento: tecnología, marketing, diseño, consultoría, finanzas o formaciones digitales. Son sectores donde la coordinación remota y las herramientas en la nube ya eran habituales antes de 2020 y han acelerado la transición.

¿Qué deberían tener en cuenta las empresas que quieren retener talento?

El teletrabajo puede convertir a una organización en incubadora involuntaria de futuros emprendedores. Para retener talento, las empresas deben ofrecer planes de crecimiento, autonomía, modelos de intraemprendimiento y una propuesta de valor laboral clara, más allá del salario.

Imagen de David Martín Lorente

David Martín Lorente

Periodista madrileño de 36 años, especializado en el análisis de la tecnología, el emprendimiento y los negocios. Con una larga trayectoria en el ámbito tecnológico, David se especializa en desgranar las tendencias de mercado, los movimientos empresariales y cómo la innovación digital y tecnológica redefine el futuro de la economía, los negocios y el mundo que nos rodea. Su objetivo principal es transformar la complejidad del ecosistema tecnológico y empresarial en información clara y útil, buscando que la audiencia comprenda este mundo en constante cambio para su crecimiento tanto personal como profesional.

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