¿Cómo genera su electricidad España en 2025?

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¿Cómo genera su electricidad España en 2025?

España vive un momento histórico en su sistema eléctrico. Por primera vez, las energías renovables han superado con claridad a las fuentes tradicionales en la producción de electricidad. El país está transitando hacia un modelo más sostenible, pero también más complejo y delicado.

¿Cómo se genera hoy la electricidad en España? ¿Qué peso tienen la solar, la eólica, el gas o la nuclear? Entender el actual mix energético no solo permite saber de dónde viene la energía que consumimos, sino anticipar los desafíos y decisiones que marcarán el futuro eléctrico del país.

Un sistema eléctrico mixto: ¿cómo se reparte la generación?

En 2024, según los datos del operador del sistema Red Eléctrica de España (REE), el 50% de toda la electricidad generada en el país procedió de fuentes renovables. A esta cifra se suman un 20% de generación nuclear y un 26% de ciclos combinados con gas natural. El resto se reparte entre carbón (residual), cogeneración y otras tecnologías menores.

Este es el desglose aproximado del mix energético español en 2024:

  • Energía eólica: 23–25%

  • Energía solar (fotovoltaica y térmica): 16–18%

  • Energía hidroeléctrica: 8–10% (variable según lluvias)

  • Nuclear: 20%

  • Ciclo combinado (gas natural): 26–28%

  • Otras (biomasa, carbón residual, cogeneración): <5%

Este mix cambia ligeramente día a día y depende en gran medida de factores como el clima (sol, viento, lluvia), el precio del gas o el calendario de mantenimiento de las centrales nucleares. Pero la tendencia es clara: las renovables lideran, y el resto complementa.

Energía eólica: la columna vertebral de lo renovable

La energía eólica es la principal fuente de electricidad en España. En días de mucho viento, puede cubrir hasta el 50% de toda la demanda peninsular. España cuenta con uno de los parques eólicos más potentes de Europa, con más de 30 GW de potencia instalada.

La gran ventaja de la eólica es su estabilidad a escala anual: aunque varía de un día a otro, ofrece una producción considerable y constante. Sin embargo, no es controlable: el viento no se puede encender o apagar según convenga, lo que obliga a mantener fuentes de respaldo para cuando no sopla.

Además, se están impulsando proyectos de eólica marina (offshore) en Canarias y el Cantábrico, lo que podría aumentar la capacidad eólica en los próximos años sin necesidad de ocupar más suelo continental.

Energía solar: crecimiento imparable y nuevos retos

El segundo gran pilar de las renovables es la energía solar fotovoltaica, que ha vivido un boom en la última década gracias a la caída de costes y el auge del autoconsumo. Ya supera los 24 GW de potencia instalada y en las horas centrales del día puede llegar a cubrir el 40% de la demanda eléctrica.

España también cuenta con plantas solares térmicas, aunque en menor medida. Esta fuente destaca por su gran escalabilidad y rapidez de instalación, pero también por su intermitencia diaria: produce mucho durante el día y nada durante la noche, lo que plantea la necesidad de almacenamiento o respaldo.

El avance del autoconsumo, con más de 300.000 hogares y empresas generando su propia electricidad, está descentralizando el sistema energético español y ofreciendo cierta resiliencia local, aunque también añade complejidad a la gestión de la red.

Energía hidráulica: vital, pero dependiente del clima

La energía hidroeléctrica fue durante décadas el pilar renovable del país. Hoy mantiene un papel esencial, aunque más limitado por la sequía. Con cerca de 18 GW de potencia instalada, puede actuar como fuente flexible de respaldo, entrando en acción cuando se necesita aumentar producción de forma rápida.

La gran ventaja de las centrales hidroeléctricas es que aportan inercia al sistema eléctrico (ayudan a estabilizar frecuencia y tensión) y pueden arrancar sin necesidad de una red previa (lo que se llama arranque en negro).

España también dispone de sistemas de bombeo hidroeléctrico, que funcionan como una especie de batería gigante: bombean agua a un embalse superior cuando hay exceso de electricidad y la dejan caer para generar energía cuando hace falta.

Energía nuclear: fiable, constante y en retirada

La energía nuclear sigue representando alrededor del 20% de la generación eléctrica nacional, repartida entre siete reactores ubicados en cinco emplazamientos. La principal característica de esta fuente es su fiabilidad: produce de forma constante, 24 horas al día, con independencia del clima o de la demanda.

No obstante, el calendario oficial del Gobierno establece el cierre progresivo de todas las centrales nucleares entre 2027 y 2035, siempre que se garantice el suministro. Esto ha generado debate en el sector energético, ya que muchos expertos consideran que la nuclear es una pieza clave para mantener la estabilidad de la red en un sistema con alta penetración renovable.

Además, durante situaciones críticas como el apagón general de abril de 2025, las centrales nucleares no pudieron aportar energía de forma inmediata, lo que reforzó la visión de que no son útiles en contextos de emergencia instantánea. Sin embargo, también quedó claro que requieren energía externa para mantenerse seguras, lo que las convierte en un elemento que hay que gestionar con cuidado.

Ciclos combinados: la red de seguridad del sistema

Los ciclos combinados de gas natural han sido históricamente la “comodín” del sistema eléctrico español. Cuando no hay sol ni viento, o cuando la demanda sube bruscamente, estas centrales pueden activarse en minutos y estabilizar la red.

En 2024, el gas aportó casi un tercio de la electricidad generada. Aunque el objetivo a largo plazo es reducir su uso por razones ambientales y económicas, sigue siendo imprescindible como fuente de respaldo.

El problema es su coste y volatilidad. El precio del gas depende en gran medida de los mercados internacionales, y episodios como la guerra de Ucrania demostraron lo vulnerable que puede ser Europa si no diversifica bien sus fuentes de suministro.

¿Cómo afecta este mix a la estabilidad de la red?

El gran desafío del sistema eléctrico español no es la cantidad de energía que se genera, sino cómo se mantiene estable ese suministro en cada segundo. Las fuentes renovables son limpias, pero también volátiles e intermitentes.

Por eso, los operadores como REE trabajan constantemente para equilibrar generación y demanda, activando ciclos combinados, frenando la producción renovable cuando sobra, o usando tecnologías de almacenamiento y respuesta rápida.

Uno de los elementos más sensibles es la frecuencia del sistema (que debe mantenerse cerca de los 50 Hz). Si hay demasiada renovable no síncrona (como la solar), la red puede tener poca inercia y volverse más vulnerable a perturbaciones. De ahí que la combinación del mix no se base solo en cuánto aporta cada fuente, sino en cómo y cuándo lo hace.

Un mix en evolución, entre la urgencia climática y la seguridad

España ha avanzado mucho en descarbonizar su producción eléctrica. Más de la mitad ya es renovable, y se espera que esa cifra siga subiendo año a año. Pero esta transformación también requiere inversiones millonarias en redes inteligentes, baterías, regulación y respaldo.

En los próximos años, el país deberá responder a preguntas clave:

  • ¿Se cerrarán las nucleares en el calendario previsto?
  • ¿Qué papel jugará el hidrógeno verde?
  • ¿Se impulsará el almacenamiento masivo?¿Podrán las interconexiones con Europa cubrir nuestras espaldas en caso de crisis?

Mientras tanto, la luz que llega al interruptor de casa sigue siendo un cóctel tecnológico y estratégico cuidadosamente equilibrado, donde cada fuente tiene un papel. Entender cómo funciona ese engranaje no solo es útil: se está volviendo imprescindible.

Fuentes

Imagen de David Martín Lorente

David Martín Lorente

Periodista madrileño de 36 años, especializado en el análisis de la tecnología, el emprendimiento y los negocios. Con una larga trayectoria en el ámbito tecnológico, David se especializa en desgranar las tendencias de mercado, los movimientos empresariales y cómo la innovación digital y tecnológica redefine el futuro de la economía, los negocios y el mundo que nos rodea. Su objetivo principal es transformar la complejidad del ecosistema tecnológico y empresarial en información clara y útil, buscando que la audiencia comprenda este mundo en constante cambio para su crecimiento tanto personal como profesional.

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